miércoles, 30 de octubre de 2019
miércoles, 23 de octubre de 2019
¿Cantidad Vs Calidad en la vida consagrada?
¿Cantidad Vs Calidad en la vida consagrada?
Autor: Fr. Eduar Jr.
González O.carm
1° año de Teología
RESUMEN
Se
presenta el típico antagonismo entre la cantidad y la calidad presente en la
sociedad y como ésta incluso ha entrado en la vida de la vida consagrada, se
pone de manifiesto los elementos propios que definen la vida consagrada estos
elementos ayudan al desarrollo espiritual de cada religioso en particular en la
medida en que esto sea asumido se comprenderá que los religiosos no están
llamados a hacer sino a ser, es decir, no es la actividad pastoral quien mueve
al religioso sino el mismo Espíritu, es la acción Trinitaria en su vida[1].
VALORACION
CRÍTICA
Desde
pequeño recuerdo que esta lucha ha estado presente en mi vida, la cantidad versus
la calidad, y actualmente dentro de la vida consagrada es una constante, que esto
suceda en la vida religiosa es ver como la sociedad ha logrado entrar también
en la vida de la vida consagrada, considero que no es de alarmarse porque
estamos en una vida consagrada que se encarna en la sociedad[2], es de alarmarse cuando
religiosos y religiosas caen en la misma disyuntiva de la sociedad perdiendo el
centro que es Cristo.
Estamos
frente a una vida consagrada que va en disminución numérica notoria y aquí entramos
en el lado de la cantidad, donde la calidad es desplazada. Contamos con muchos
religiosos y religiosas de edad avanzada, me pregunto; ¿Es la vejez de los
religiosos y religiosas un reto? Frente a esta realidad, la vida consagrada
está para la búsqueda constante de Dios donde la oración y la contemplación es
lo primordial, aquí la calidad toma la delantera, porque para la búsqueda de
Dios no se necesita ser joven o viejo. Pero ciertamente, frente a la vejez el
religioso mayor tendrá mejor oportunidad para buscar a Dios desde la oración
asidua y presentarle a Él a sus hermanos más jóvenes que le buscan y se
entregan a Él desde la actividad pastoral, pero los jóvenes religiosos
deberíamos interpelarnos frente a este servicio de nuestros hermanos mayores y
preguntarnos; ¿Por qué nos cuesta tanto hacer una parada en la actividad
pastoral para contemplar al que nos ha llamado?
La
actividad pastoral no define a la vida consagrada, es la oración, la
contemplación y la opción preferencial por los pobres la que la definen,
tratando de configurarnos con Cristo y tener sus mismos sentimientos. Nosotros
los religiosos y religiosas no estamos llamados para hacer sino para Ser. Estos
dos hacer y ser nunca se contraponen sino al contrario se relacionan y van
íntimamente unidos. Nuestro ser
carismático desde el bautizo es a ser profetas, sacerdotes y reyes, y nos
impulsa el Espíritu a hacer justicia y “protestar” por los más pequeños, en
definitiva, a ser voz de los sin voz, debemos aprender a trabajar en red es decir;
eclesialmente[3],
ecuménicamente e inter congregacionalmente, pero siempre siendo fieles a
nuestro carisma.
Dios
me ha llamado a vivir en el Carmelo del siglo XXI, esto me llama a aprender a
vivir sin seguridades y certezas, lo único seguro que tengo es; confiar en la
providencia de Dios y en una comunidad religiosa que me respalda. Por eso, opté
libremente a convivir y a vivir en fraternidad. Aprender a vivir en el siglo
XXI es aprender a vivir sin el eterno quisiera…
Sólo es cuestión de mirar al futuro con esperanza, frente a una sociedad
que cree tener y estar en la verdad, esta sociedad considero que necesita
escuchar palabras distintas a las que el mundo propone, nosotros los religiosos
consagrados debemos decirlas.
La
vida consagrada nunca se acaba porque Dios no se acaba, la cantidad que importa.
La cantidad y la calidad siempre estarán enfrentadas, pero nosotros los religiosos
nos aprovechamos de eso para hacer justicia y acercar al eterno Padre a los más
pequeños. Basta con lo que nos dice San Lucas 15, 10 "De la misma manera, les digo, hay gozo en la presencia de los
ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente." Sean uno, sean dos o tres no importa la
cantidad, esa es nuestra misión llevar a las almas a la presencia de Dios[4]. Aquí otra promesa:
“Hermanos
míos, si alguien de entre ustedes se extravía de la verdad y alguien le hace
volver, sepa que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará
su alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados.” Santiago 5, 19-20.
Seamos
ese alguien que ayude a muchos, pero aprendamos a reconocer que siempre habrá
alguien que lo hará mejor que nosotros, no nos sintamos indispensables para el
Reino de Dios. Vivir la vida consagrada es reconocer que hemos sido mirados
tiernamente por la gracia de Dios[5] y esa mirada dignificante
nos mueve a mirar a otros de la misma manera.
¿Cantidad
Vs Calidad en la vida consagrada?
Autor: Fr. Eduar Jr.
González O.carm
1° año de Teología
1° año de Teología
RESUMEN
Se
presenta el típico antagonismo entre la cantidad y la calidad presente en la
sociedad y como ésta incluso ha entrado en la vida de la vida consagrada, se
pone de manifiesto los elementos propios que definen la vida consagrada estos
elementos ayudan al desarrollo espiritual de cada religioso en particular en la
medida en que esto sea asumido se comprenderá que los religiosos no están
llamados a hacer sino a ser, es decir, no es la actividad pastoral quien mueve
al religioso sino el mismo Espíritu, es la acción Trinitaria en su vida[1].
VALORACION
CRÍTICA
Desde
pequeño recuerdo que esta lucha ha estado presente en mi vida, la cantidad versus
la calidad, y actualmente dentro de la vida consagrada es una constante, que esto
suceda en la vida religiosa es ver como la sociedad ha logrado entrar también
en la vida de la vida consagrada, considero que no es de alarmarse porque
estamos en una vida consagrada que se encarna en la sociedad[2], es de alarmarse cuando
religiosos y religiosas caen en la misma disyuntiva de la sociedad perdiendo el
centro que es Cristo.
Estamos
frente a una vida consagrada que va en disminución numérica notoria y aquí entramos
en el lado de la cantidad, donde la calidad es desplazada. Contamos con muchos
religiosos y religiosas de edad avanzada, me pregunto; ¿Es la vejez de los
religiosos y religiosas un reto? Frente a esta realidad, la vida consagrada
está para la búsqueda constante de Dios donde la oración y la contemplación es
lo primordial, aquí la calidad toma la delantera, porque para la búsqueda de
Dios no se necesita ser joven o viejo. Pero ciertamente, frente a la vejez el
religioso mayor tendrá mejor oportunidad para buscar a Dios desde la oración
asidua y presentarle a Él a sus hermanos más jóvenes que le buscan y se
entregan a Él desde la actividad pastoral, pero los jóvenes religiosos
deberíamos interpelarnos frente a este servicio de nuestros hermanos mayores y
preguntarnos; ¿Por qué nos cuesta tanto hacer una parada en la actividad
pastoral para contemplar al que nos ha llamado?
La
actividad pastoral no define a la vida consagrada, es la oración, la
contemplación y la opción preferencial por los pobres la que la definen,
tratando de configurarnos con Cristo y tener sus mismos sentimientos. Nosotros
los religiosos y religiosas no estamos llamados para hacer sino para Ser. Estos
dos hacer y ser nunca se contraponen sino al contrario se relacionan y van
íntimamente unidos. Nuestro ser
carismático desde el bautizo es a ser profetas, sacerdotes y reyes, y nos
impulsa el Espíritu a hacer justicia y “protestar” por los más pequeños, en
definitiva, a ser voz de los sin voz, debemos aprender a trabajar en red es decir;
eclesialmente[3],
ecuménicamente e inter congregacionalmente, pero siempre siendo fieles a
nuestro carisma.
Dios
me ha llamado a vivir en el Carmelo del siglo XXI, esto me llama a aprender a
vivir sin seguridades y certezas, lo único seguro que tengo es; confiar en la
providencia de Dios y en una comunidad religiosa que me respalda. Por eso, opté
libremente a convivir y a vivir en fraternidad. Aprender a vivir en el siglo
XXI es aprender a vivir sin el eterno quisiera…
Sólo es cuestión de mirar al futuro con esperanza, frente a una sociedad
que cree tener y estar en la verdad, esta sociedad considero que necesita
escuchar palabras distintas a las que el mundo propone, nosotros los religiosos
consagrados debemos decirlas.
La
vida consagrada nunca se acaba porque Dios no se acaba, la cantidad que importa.
La cantidad y la calidad siempre estarán enfrentadas, pero nosotros los religiosos
nos aprovechamos de eso para hacer justicia y acercar al eterno Padre a los más
pequeños. Basta con lo que nos dice San Lucas 15, 10 "De la misma manera, les digo, hay gozo en la presencia de los
ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente." Sean uno, sean dos o tres no importa la
cantidad, esa es nuestra misión llevar a las almas a la presencia de Dios[4]. Aquí otra promesa:
“Hermanos
míos, si alguien de entre ustedes se extravía de la verdad y alguien le hace
volver, sepa que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará
su alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados.” Santiago 5, 19-20.
Seamos
ese alguien que ayude a muchos, pero aprendamos a reconocer que siempre habrá
alguien que lo hará mejor que nosotros, no nos sintamos indispensables para el
Reino de Dios. Vivir la vida consagrada es reconocer que hemos sido mirados
tiernamente por la gracia de Dios[5] y esa mirada dignificante
nos mueve a mirar a otros de la misma manera.
Referencias
1 Cf. Vita consecrata.
2 Cf. Vita consecrata. N°
25
3 Cf. Elementos
esenciales de la doctrina de la iglesia sobre la vida religiosa. Cap. III, N° 32
4 Cf. Vita consecrata. N°
32
5 Cf. Vita consecrata. N°
1
miércoles, 5 de junio de 2019
Entrevista en la TAM a la Revista El Sembrador
![]() |
| Jorge Villet, Pbro. Jormin Fermín cjm, Eduardo Gotopo |
Hoy la Revista El Sembrador de San Buenaventura fue
entrevistada a las 7:00 de la mañana en el programa informativo "Buenos
Días" conducido por Jorge Villet en la Televisora Andina de Mérida (TAM),
con el fin de informar sobre la semana conmemorativa del Seminario
Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida, que durante estos días está haciendo
una serie de actividades formativas, evangelizadoras, recreativas y deportivas
para suscitar la integración, fraternidad y cercanía del Seminario con el
pueblo de Dios.
Asimismo, esta iniciativa evangelizadora motiva a
los futuros pastores de la Iglesia Católica a tener una formación integral
ajustada a los signos de los tiempos.
Finalmente, esta semana conmemorativa tendrá su día
central el sábado, donde se hará una jornada de oración y alabanza al Espíritu
Santo en el Seminario con la presencia de las parroquias del centro de
Mérida y la Eucaristía será a las 4:00 pm en el Seminario. En fin, esta
festividad culminará el domingo de Pentecostés, día del Seminario que cerrará
con la misa en la Basílica Catedral de Mérida a las 11:00 de la mañana. La
entrevista de TV será retransmitida hoy a las 12:00pm donde se explica toda la
programación.
Pbro.
Jormin Fermín cjm
viernes, 23 de noviembre de 2018
Ponencia: Lenguaje, estrategias y gestión de contenidos digitales
La
experiencia comunicacional desde la C.E.V.
Sr. Pbro. Pedro Pablo Aguilar
Director de Medios de la
Conferencia Episcopal Venezolana.
Luego de la magistral ponencia del Ilmo. Mons. Lucio
Adrián Ruiz, tuvo lugar la intervención del Pbro. Pedro Pablo Aguilar, Director
de Medios de la C.E.V. quien inició planteando la siguiente interrogante: ¿quiénes somos y a dónde vamos? Al
respecto precisó que “para entrar en la dinámica de lo digital, es necesario
conocer, hacerse parte de esta cultura digital, de lo contrario, lo que queremos
hacer será imposible. Esta cultura, ´la del continente digital´ ha suscitado
nuevos lenguajes en lo que nos concierne como Iglesia”. El Pbro. Aguilar
propuso para la reflexión de los presentes la siguiente frase: “dime que Iglesia hay en tu mente y te diré
que Iglesia vas a comunicar”.
En el mismo orden de ideas, planteó una segunda
interrogante: ¿cómo las tecnologías
cambian a la sociedad? Respondiendo al respecto afirmó: “los cristianos
deben tener en cuenta la cultura donde vivimos, ya que no podemos estar
separados de ella. A ello responde Benedicto XVI al referirse en cinco de los
ocho discursos tratados en las jornadas de comunicación: ´la comunicación del
realismo se actualiza en la cultura digital, reflexionando sobre el desafío de
la misma y en el servicio a ella´”. De igual manera acotó que “para la Iglesia,
el mundo del ciberespacio es una llamada a proclamar el mensaje del Evangelio.
Un conocimiento adecuado implica conocer estos medios, sin resistirnos a lo
nuevo, comunicar el Evangelio en los nuevos medios es alcanzar la comprensión
de la Palabra”, para esto “el testimonio del perfil digital es importante”.
El padre Pedro es consciente que “frente a los
cambios en la manera de comunicar se pueden adoptar dos actitudes: ignorarlos o
involucrarnos en ellos; ignorar los medios es resistencia al cambio, involucrarse
con ellos implica un cambio, una respuesta creadora que implica un renovar y
adaptación a la realidad temporal”. También dejó claro que la comunicación en
sí “es un constante aprendizaje, donde se hace necesario adoptar un nuevo
lenguaje para incursionar en el medio digital, ya que, la capacidad de afrontar
preguntas, aunque estas exijan tiempo y preparación, no debe olvidar humanizar,
y para ello, es importante conocer para contrarrestar”.
Proponiendo como iniciativa a todos los
comunicadores sociales católicos presentes en el Congreso, manifestó que “es
necesario diseñar planes y programas de comunicación a corto, largo y mediano
plazo, ya que la verdad siempre conlleva contradicciones. Como lo ha referido
el Papa Benedicto XVI: ´queda por hacer
un gran esfuerzo para comprender cómo se sitúa la Iglesia en el mundo, viendo
cómo ésta ayuda a anunciar la verdad´. Y haciendo algunas disquisiciones
sobre el trabajo de los comunicadores reveló que “coordinación o sintonización
no es uniformidad, es adaptarnos al trabajo conjunto”.
El Director de Medios de la conferencia de obispos
venezolanos acordonó que “la eclesiología de comunión se expresa en las
palabras y hechos de la cotidianeidad, y es un reto para la Iglesia evitar
analfabetos mediáticos, con la necesidad de ofrecer a la gente formación para
que comprendan desde sus raíces los dinamismos de la sociedad actual. Lo
importante no es el medio sino el contenido, lo que queramos generar, es aquí
donde la Iglesia aún tiene la necesidad de reformar este lenguaje. Otro reto
sería tratar de sintonizar lo que ocurre en nuestra realidad, antes de
preocuparnos por lo que sucede en el resto del mundo”.
Poniendo claridad al tema de los medios
tecnológicos, el Pbro. Pedro Pablo atestiguó que “una clara señal de que no
estamos en sintonía es no conocer nuestros propios medios en el continente
digital, para ello es necesario confirmar la veracidad de la información que se
desea transmitir”. En este sentido, es necesario “mantener una identidad
cristiana madura, para poder comunicar, donde se vuelve importante conocer
cómo, cuándo y dónde generar la información, así como el medio a usar para
transmitirlo”. De igual manera, “para poder informar hay que estar adheridos en
la actualidad de esta generación, ya que no se puede transmitir una imagen si
no hay experiencia con el producto”.
Cuando el objetivo de nuestra comunicación no se ve
satisfecho, el padre Pedro puntualiza que “el error está en no usar el lenguaje
adecuado para transmitir el contenido, ya que la clave reside en el contenido
que se divulga. Es por eso que la sociedad actual está conectada con las
imágenes más que con las palabras, por lo cual la sociedad ha otorgado cierto
orden jerárquico a las fotografías, aplicaciones y diarios digitales. Debemos
adaptar este recurso a los hábitos de los usuarios”.
Finalmente, se llegó a la aserción que “la
revolución de los medios de comunicación es un reto para la transmisión de la
imagen de Dios, ya que abrir las puertas de la Iglesia a la comunicación es
abrirnos al cambio y a la transformación”, tantas veces necesarios pero no
propiciados correctamente.
El padre Pedro Aguilar agradeció públicamente a
Mons. Lucio por su participación en el Congreso, además de revelar que fue
alumno suyo en la época de formación, de quien ha aprendido con diligencia y
humildad. El padre Pedro Aguilar, sacerdote guariqueño de currículo pesado en
el ámbito de la comunicación, estuvo acompañado en esta oportunidad por el Sub
Secretario de la Conferencia Episcopal Venezolana, Pbro. Gerardo Salas.
Ponencia: ¿Dónde está tu hermano? (Gen 4,9) Hacia una cultura de encuentro en la red
¿Dónde está tu hermano?
Ilmo. Mons. Lucio Adrián Ruiz
Secretario General del Dicasterio
para la Comunicación de la Santa Sede
En este segundo encuentro del I Congreso Arquidiocesano de Medios y Comunicadores Católicos, a
las 9:00 de la mañana, Mons. Lucio Adrián Ruiz inició su intervención
agradeciendo a los organizadores por la invitación a formar parte del
encuentro, señalando que “es en el encuentro donde le podemos dar al otro lo
que hemos recibido”.
Mons. Lucio concretizó lo que para la Iglesia es Comunicación, al respecto expresó que “no
es tecnología, no es estrategia, sino que es kerigma, es anuncio, es proclamar la luz del
Evangelio y hacer feliz a nuestros hermanos”, en este sentido acotó cómo en los
Hechos de los Apóstoles, san Pedro comunica su alegría, por eso ante la
necesidad del paralítico (Hch 3,6) éste
le responde “no tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te doy: en nombre de
Jesucristo, el Nazareno, ponte a andar”.
En el proceso comunicativo se tiene el ejemplo de
´el buen samaritano´, donde de alguna manera se responde a la pregunta: ¿dónde está
tu hermano?, por ello “para responder esto debemos salir de nuestro camino, debemos volver para ver como está, para
pagar la cuenta, para que sea realmente un encuentro” en este sentido Mons.
Lucio expresa que solamente “viendo, curando y dándole nuestro tesoro,
encontramos a nuestro hermano”.
Ante la primera interrogante surge una segunda: ¿dónde está tu tesoro?, al respecto es
necesario reconocer que si “no tenemos ni oro, ni plata, ni nada, en este caso
es mejor no encontrar al hermano, porque donde no está Dios, es como un encuentro
entre Caín y Abel” un encuentro de muerte, por ello “pensar en esto, es pensar
en los desafíos en aquellos ámbitos que están los hermanos, en el matrimonio,
en la convivencia, y darnos cuenta de lo que tenemos, amor, amistad, seguridad”,
para eso hay que iluminar y orientar, donde no se puede “dejar de vibrar y
sentir la coherencia del testimonio y la veracidad de la proclamación”,
manifestó el Secretario General de este dicho Dicasterio romano.
Reflexionando sobre el proceso de evangelización y
comunicación Mons. Lucio expresó que “la teología cristiana no necesita a veces
nombrar a los Padres de la Iglesia, la Biblia, los documentos magisteriales,
pues con poner el ejemplo de la vida
es suficiente, pues para el no creyente decir que somos hijos de Dios, es
inválido”, sin embargo, “la ciencia no puede contrarrestar la riqueza de la
revelación de Dios en hacernos sus hijos”.
Entre todas las aseveraciones de Mons. Lucio Ruiz,
rescatamos las siguientes: “la comunicación suscita el encuentro, esta es su
meta y fin último. Nos encontramos en la era de la virtualidad, la era de la
inteligencia artificial, la misma debe conducirse hacia la unión, y aquí se
encuentra la felicidad. Esta realidad comunicativa es muy confusa, es un
fenómeno. Actualmente esto es un desafío de amor. La cultura y su pluralidad
actúan como contextos de interpretación, como filtros hermenéuticos, es decir,
que una palabra tenga distintos significados. Todo lo que perfecciona dicha
comunicación está al servicio de la incrementación del diálogo, al sistema antropológico,
y comunal entre nosotros. Aquí podemos comunicar nuestro mensaje, que se debe
realizar bajo un simple lenguaje verbal. Por lo tanto comunicarse es esencial,
estamos sedientos de esta comunicación auténtica, que debe hacerse
auténticamente, pues el hombre no puede estar sin las palabras, el hombre debe
lograr su inteligencia y su bondad”.
De igual manera, especificó “cuál es nuestra
contribución a esta cultura del encuentro, que es la alfabetización de la era
digital, el uso crítico de esos medios, por tanto los puntos centrales son dos:
enseñar y acompañar. Son dos puntos, los más ausentes, porque no tenemos tiempo
para dedicarnos a alguien. El que tiene que ocupar tiempo siempre está ocupado
en la era de la híper-comunicación, y la era híper-soledad”.
Un poco más nutrido en el ambiente tecnológico,
Mons. Lucio alertó que “en la internet siempre hay alguien presto a escuchar,
por eso nos dedicamos a las redes y no al prójimo, que es mi familia,
compañeros de trabajo, hijos etc. Si no le doy a ese prójimo, no tiene sentido
este Congreso, en el que debemos dar un impacto a aquella persona que no abre
la puerta, dando refugio, presencia, compañía, esto es el centro de la
comunicación para la libertad”.
Más arriba se ha hablado de un encuentro propiciado
por las comunicaciones, y en este sentido Mons. Lucio concretó que “el
encuentro no se mide en los likes recibidos en nuestras publicaciones, sino en dejarse conocer,
mostrar lo que somos y nuestras necesidades, en revelarle al otro al Padre y
acercarlos al evangelio, para ello la comunión es el centro de esta vitalidad”.
Llegando ya a la parte final de su ponencia, el
Secretario General para el Dicasterio de la Comunicación de la Santa Sede
afirmó que “la educación en el silencio, es aprender a estar consigo mismo, es
como una pantalla blanca y decidir con auténtica libertad nuestros
pensamientos. Proyectar nuestra propia vida y ser artífice de ella, procurando
que seamos nosotros mismos quienes dirijamos nuestra vida, con calidad”.
También acotó que “la educación para la cercanía y
no la soledad es un emprender a descubrir al otro y recordar que el otro existe. No es que todo sea yo, y
todo gira a lo que yo diga, esto es perder el tiempo. El otro tiene el mismo
derecho, y para que esta relación sea auténtica debemos darle lugar a cada quien
y saber que sin él no existe comunión. La presencia, el encuentro, el diálogo,
la cercanía, el contacto, la afectividad, la ternura, si esta fraternidad
humana no existe, debemos tomar el desafío y buscar el sentido de nuestra
vida”.
Mons. Lucio Adrián Ruiz compartió diversas
experiencias con los presentes; hacia el mediodía respondió una serie de
preguntas, y luego, en horas de la tarde, después de haber colaborado con la
entrega de los premios “Padre Ugo Anzil
Zoz” tuvo el gesto de entregar a los participantes del Congreso una estampa
con la imagen del Santo Padre Francisco, quien personalmente le había entregado
para todos aquellos que participarían en el I Congreso Arquidiocesano de Medios y Comunicadores Católicos en la
ciudad de Mérida, Venezuela.
jueves, 22 de noviembre de 2018
Visita de Mons. Lucio Ruiz trajo alegría a Iglesia de Mérida
La
comunicación del papa Francisco refleja la ternura como llave para abrir los
corazones del mundo
El pasado 22 de noviembre del presente,
se dio inicio al Primer Congreso Arquidiocesano de Medios y Comunicadores
Católicos, que surge como iniciativa de la Vicaría Episcopal de Medios de Comunicación
de la Arquidiócesis de Mérida, con el fin de
formar a los agentes pastorales en materia de las redes sociales para evangelizar
a todo el pueblo de Dios. El invitado especial fue Mons. Lucio Adrián Ruíz,
secretario del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, realizó un
conversatorio sobre la comunicación en el pontificado del Papa Francisco,
resaltando el signo de gestos, en la mirada, la caricia, el abrazo, el regazo,
el beso, la cercanía, el dejarse alcanzar, el compartir y el encuentro con
otro.
Asimismo, Monseñor Ruiz aseveró que “la
comunicación en el pontificado del Papa Francisco, se ha valido de la ternura
como llave para abrir los corazones del mundo. La comunicación de gestos
expresada por el Papa, en la mirada, la caricia, el abrazo, el regazo, el beso,
la cercanía, el dejarse alcanzar, el compartir y el encuentro, se pueden comprender
como una manera de comunicar, ya que para S.S. Francisco, una buena teología de
la caridad es posible sólo en el amor de Jesús, no como algo abstracto, sino
característico de su persona”.
En efecto, se contó con la ponencia del obispo
auxiliar de Mérida, Mons. Luis Enrique Rojas, que se enfocó en el discurso
teológico que busca abarcar un ambiente de la verdad mediante la comunicación y
partiendo desde la evangelización para formar tanto al clero como al pueblo de
Dios”
Finalmente,
se procedió al conversatorio con Mons. Lucio Ruiz, quien respondió las
siguientes preguntas: ¿Qué se siente
trabajar con el Papa Francisco? Trabajar con el Papa Francisco es vivir el
Evangelio desde la simplicidad. Es antes que nada sentirse uno mismo
destinatario del mensaje. ¿Qué nos
transmite usted del Papa Francisco? El Papa prefiere una Iglesia que sufre
por curar heridas, por el hecho de caminar y no por estar sentados. ¿Cuáles son los desafíos de la vida
religiosa hoy para con los medios de comunicación? Vivir intensamente el
amor por los otros, porque somos imagen de Jesús ayudándolo a vivir por medio
del servicio a los demás, mirando rostros de la misericordia. ¿Qué mensaje da usted a los jóvenes para
que se utilice mejor los medios de comunicación? Responde con el Papa
Benedicto XVI, quien hace una comparación con el descubrimiento de América en cuanto
a la misión, aprendiendo nuevos lenguajes, aprender para dar, como lo hicieron los
apóstoles al inicio de la evangelización, conquistaron mentes y corazones para
transmitir el mensaje del Evangelio”.
Pbro.
Jormin Fermín
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