miércoles, 24 de enero de 2018

Semana de los Equipos de Vida. Día 2


       “Y ya no como esclavo, sino como algo más, como hermano muy querido”; con estas palabras de la carta a Filemón estuvo enmarcado este segundo día de la Semana de Equipos de Vida en el Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida. Una semana donde se busca fomentar la fraternidad entre cada miembro de esta casa de estudios, para así llegar a vivir una verdadera hermandad regida por una auténtica amistad, valorando la dignidad de los que conviven en nuestro entorno.  

       Este día estuvo orientado por diversas actividades, entre ellas: La meditación de la carta a Filemón, la cual trasmite un mensaje de desafio a las normas sociales que devalúan la dignidad humana. En un mundo como el de hoy, donde el tráfico de seres humanos es una forma de esclavitud, en el que se engaña o se fuerza a las víctimas a trabajos sexuales, al trabajo infantil, a dar sus órganos para el beneficio de los explotadores; en una sociedad donde se busca imponer una ideología, oponerse a las leyes naturales del ser humano, atentar contra los derechos de la persona, donde solo importa el bien personal, en una humanidad así hay que fomentar la educación de las comunidades para poner fin al flagelo que admite la esclavitud de seres humanos.

       El amor cristiano debe ser siempre un amor valiente que se atreva a cruzar fronteras, reconociendo en los demás una dignidad igual a la nuestra. Estamos llamados a fomentar la fraternidad basada en la tolerancia y en el respeto por el otro. La invitación: A levantar la voz contra aquellos que oprimen a los pueblos, a actuar en contra de quienes buscan satisfacer las necesidades particulares a costa del hambre, sufrimiento, desolación y desesperanza de los demás. Que seamos como Pablo, valiente en Cristo, quien habla del esclavo Onésimo como de un «hermano muy querido», transgrediendo las normas sociales de su época para que prevalezca la dignidad humana.

       Por otra parte, se llevó a cabo un intenso Maratón vocacional, donde participaron cada uno de los equipos de vida. Un recorrido que partió desde el Seminario, atravesando la Plaza Las Heroína, Sistema Teleférico Mukumbarí, hasta llegar a la Parroquia San Jacinto del Chama, ubicada en la zona norte del centro de la ciudad, punto final del recorrido.


       Así mismo, se culminó la jornada con un Reto al Conocimiento Bíblico, buscando integrar e impulsar aún más nuestros conocimientos académicos-religiosos, obteniendo el premio ganador los participantes del equipo de vida San Pablo del III año de la Etapa Configuradora de Teología: Leonardo Basto y Héctor Chirinos, provenientes de la Diócesis de Guanare.

GANADORES DEL RETO AL CONOCIMIENTO BÍBLICO: III -TEOLOGÍA


       “Llamados a una misma vocación y a una misma esperanza” (Ef 4,4); es el lema que iluminará toda la semana, para compartir y transmitir la alegría del Evangelio como una sola familia en potencia de cumplir cada día con el llamado recibido. 



Autor:
Pedro Lobo
II - Filosofía

Paradura del Niño Jesús 2018



       Con frecuencia podemos preguntarnos “¿después de la navidad, qué?”¿Después de saber que Dios se hizo niño, qué?”, y podemos responder con certeza con la celebración de la Epifanía y desde un ruedo más popular la fiesta de los Reyes Magos, pero en el fondo sigue quedando ese “y después ¿qué?”.

       Los andes venezolanos poseen la inmensa riqueza de celebrar la famosa y tan esperada “Paradura del Niño”. Es un momento que, la mayoría de las familias prepara con esmero, incluso desde que se elabora el pesebre, y sirve para muchas cosas: en especial para celebrar que un niño nos ha nacido y que además se levanta para comenzar a caminar con nosotros. La Paradura también es uno de los momentos predilectos para que la familia se reúna, pues el anfitrión ofrece, tanto a los padrinos como a los demás invitados, la mejor atención producto de su esmero y cariño. El Niño Dios deja de ser una figura de yeso para convertirse en un niño real, es decir, un bebé al que hay que brindarle los más tiernos mimos y atenciones; se convierte realmente en un niño al que debemos parar.



       En nuestra casa de formación, el Seminario san Buenaventura de Mérida, la paradura del Niño fue realizada este 22 de enero en horas de la noche. La celebración, sencilla, pero no por eso menos digna que otras. Además de la comunidad en pleno del seminario, participaron los vecinos, familiares, hermanas y hermanos religiosos y el señor Cardenal acompañado del Obispo auxiliar.




       La ceremonia comenzó con algunos cantos propios del tiempo y de la celebración que nos situaron ante el misterio que celebraríamos y que ambientaron la ocasión. Luego, se hizo una monición que nos introdujo en la celebración que comenzaba. Comenzó el canto de los versos seguidos de la procesión por las calles aledañas al Seminario. Cabe destacar que los padrinos fueron personas escogidas de entre los invitados, una religiosa, dos padres de dos compañeros y un amigo del seminario.



       Al terminar la procesión se comenzó el rosario, como los mismos versos lo indican, dirigido por estudiantes del seminario mayor y, al finalizar el mismo, se compartió un pequeño refrigerio que tenía como finalidad agradecer a las personas que nos acompañaron por su atención y prontitud.


       En nuestra casa de formación sacerdotal, este tipo de celebraciones nos ayudan a volver la mirada a quien verdaderamente debe ser nuestro centro, compartir con las personas lo poco que tenemos nos invita a seguir donando nuestras vidas y el ejercicio de piedad realizado, en este caso, con la Paradura, nos invita a cada día ofrecer lo mejor de nosotros. Así  como el niño que se acaba de parar tiene los brazos abiertos para abrazar a todos y los pies puestos en la tierra para comenzar su trabajo de pastor, así nosotros, como Jesús, queremos caminar en medio de la realidad que nos toca vivir.


Autor:
Eduardo Gotopo
III - Teología




Convivencia Vocacional Juvenil - Enero 2018

CONVIVENCIA VOCACIONAL JUVENIL
“BIENAVENTURADOS LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ”



       “Bienaventurados los que trabajan por la paz” (Mt 5,9) fue el lema escogido por la Pastoral Vocacional para la convivencia juvenil realizada en las instalaciones del Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida, a la que muchachos y muchachas, de diversas partes del estado andino, acudieron con la finalidad de descubrir la llamada de Dios en su vida.

       A las nueve de la mañana, del 20 de enero del 2018, empezaron a llegar los participantes para compartir esa grata experiencia, invitados a escuchar la llamada de Dios en su vida cristiana; lo cierto es, que a pesar de que cada uno fue con una motivación diferente, todos compartieron como la gran familia de Dios a la que son llamados desde el principio.


       La Pastoral Vocacional del Seminario San Buenaventura, coordinado principalmente por el Pbro. Edison Montilla, además de los otros movimientos, grupos de apostolados y congregaciones religiosas (masculinas y femeninas) compartieron sus experiencias vocacionales con los jóvenes, con actividades dinámicas diferentes; pero, con una particularidad de que todo estaba enmarcado en las bienaventuranzas narradas en el quinto capítulo del Evangelio de San Mateo.



       Así mismo, el Obispo Auxiliar de Mérida, Mons. Luis Enrique Rojas Ruiz, compartió su experiencia vocacional, además de responder algunas inquietudes e interrogantes, con los jóvenes asistentes. Él contó que su vocación empezó desde muy joven, y antes de ingresar al seminario a los veintidós años de edad, ya hacía vida de apostolado en el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, la Renovación Carismática y la Legión de María; haciendo entender que la vocación nace tanto en la vivencia eclesial-parroquial como de los valores inculcados en el entorno familiar.


       Luego del almuerzo y un breve receso, los participantes se reunieron en el teatro y salón de audiovisuales del Seminario, respectivamente, para realizar unas dinámicas y de ahí salir a una jornada de evangelización por la Plaza Las Heroínas, ubicada en las inmediaciones de nuestro Seminario, para luego regresar a la Capilla, y culminar el encuentro de rodillas ante Jesús Sacramentado; adoración eucarística que presidió el Pbro. Edison Montilla, agradeciendo la jornada que culminaba y el don de la vocación. ¡Señor, envía pastores según tu corazón! ¡Danos muchas familias, sacerdotes, religiosos, religiosas, misioneros y laicos santos!


Autor:
Seminarista Luis Alfonso Chacín
I – Filosofía

martes, 23 de enero de 2018

Semana de los Equipos de Vida

En el marco del Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos, el Seminario Arquidiócesano San Buenaventura de Mérida da inicio a la Semana de los Equipos de Vida, teniendo como lema, “Llamados a una misma vocación y a una misma esperanza” (Ef 4, 4).

COMUNIDAD DEL SEMINARIO "SAN BUENAVENTURA"

La apertura de esta semana estuvo a cargo de Mons. Luis Enrique Rojas Ruiz, Obispo auxiliar de Mérida, quien presidió la Eucaristía; en su homilía afianzó “que se debe forjar la fraternidad en cada uno de los que desean dar una respuesta generosa al llamado que Cristo hace, y de esa forma servir con un corazón verdaderamente humano al pueblo fiel que a cada uno se le encomendará, y más aún, en estos tiempos que vive nuestro país”.

El objetivo principal de esta semana, es promover dentro del seminario lazos de fraternidad y comunión entre los equipos de vida, para una sana convivencia y una formación integral hacia el sacerdocio ministerial. Durante la semana se darán algunas actividades espirituales y recreativas por cursos que ayuden a la formación de los mismos.

III - FILOSOFÍA, CAMPEONES DEL TORNEO DE FÚTBOL


En este primer día, además de la Santa Misa que tuvo lugar a las 06:30 a.m., se dieron actividades como la meditación espiritual de las palabras que el Papa Francisco dirigió por la semana de la unidad de los cristianos. En horas de la tarde se llevó a cabo un campeonato de fútbol donde participaron los diversos equipos de vida, tanto de filosofía como de teología, en el cual el III año de la Etapa Discipular de Filosofía resultó victorioso. Por último se hizo la presentación en video del discurso que el Papa Francisco dirigió a los Obispos, sacerdotes, vida consagrada y seminaristas del Perú.




CARLOS MORA
III - FILOSOFÍA

lunes, 6 de noviembre de 2017

Lectio Inaguralis Seminario de Mérida


       
Sacerdotes Formadores y profesores del Seminario de Mérida

 El seminario Arquidiócesano San Buenaventura de Mérida inicia formalmente su año académico 2017 - 2018 con la Lectio Inaguralis – lección inaugural – realizada el día martes 27 de octubre en horas de la mañana, con la presencia de los Sres. Obispos Mons. Luis Enrique Rojas Ruiz Obispo auxiliar de Mérida y Mons. Juan de Dios Peña Rojas Obispo de la Diócesis del Vigía – San Carlos del Zulia, sacerdotes del equipo formador, profesores, seminaristas del mayor y menor, personal del seminario e invitados especiales.

       La actividad dio inicio dando gracias a Dios con la solemne Eucaristía celebrada por Mons. Luis Enrique, concelebrada por Mons. Juan de Dios y los sacerdotes asistentes; en esta el Pbro. Aníbal Berbesí dio lectura de los tres nuevos formadores que acompañarán al curso introductorio y al seminario menor. De la misma forma los padres del equipo formador y los que imparten clases en esta institución, hicieron su profesión de fe, ante Dios y todos los presentes, con lo cual se comprometieron a seguir en la formación y enseñanza de cada uno de los estudiantes que hacen vida en esta institución que por más de doscientos años ha forjado hombres para la vida y sacerdotes para Dios y la Iglesia.

       La homilía pronunciada por Mons. Luis Enrique comenzó dando la bienvenida a todos los asistentes y expresando su alegría por estar en medio de nosotros; mostró su preocupación por la formación del clero en las realidades actuales. Nos invitó a saber interpretar los signos de los tiempos desde la vida personal para estar preparados, apoyados en la palabra de Dios, “hoy más que nunca tenemos que hacer eco de la palabra, buscando el bien para todos, no solo para sí mismo”. Debemos “estar atentos y alertas a lo que podamos interpretar; Dios espera resultados positivos de cada uno de nosotros”.
Profesión de fe de los padres formadores y profesores del Seminario.

       Culminada la eucaristía se dio inicio al acto inaugural con una ponencia impartida en esta ocasión por Mons. Juan de Dios Peña, titulada ¿Qué sacerdote quiero ser? A la luz de la nueva Ratio fundamentalis Institutionis Sacerdotalis. Donde hacía un análisis de esta nueva ratio escrita en el Vaticano por la Congregación para clero, donde se expone cómo debe ser la formación del candidato al sacerdocio. Nos recordó las palabras del Papa Francisco “se trata de cultivar las vocaciones para que den frutos maduros”. En la misma se hace énfasis en las cuatro áreas de formación, importantes en los candidatos al ministerio sacerdotal. 

       La Lectio Inaguralis finalizó con un homenaje por parte de los exalumnos del seminario menor a la Prof. Maribel Ruiz, quien era hasta el año escolar que culminó la directora del seminario menor. Ella se desempeñó a lo largo 32 años – desde 1985 – como docente en esta institución, por tanto han sido muchos los seminaristas y unos cuantos de esos ahora sacerdotes, quienes se formaron a nivel académico de manos de la Prof. Maribel, deseamos para ella y su familia de parte de la comunidad del seminario, los mejores éxitos.



 Al finalizar la lectio se entrevistó a Mons. Luis Enrique y a Mons. Juan de Dios donde nos dieron sus impresiones por esta actividad que año a año realiza el seminario para dar comienzo al año académico:


 Entrevista a Mons. Luis Enrique Rojas Ruiz (Kike)
¿Cuál ha sido su impresión ante esta lectio inaguralis que abre el año académico 2017 – 2018, y donde el tema central fue la formación de los futuros pastores de la Iglesia?
Para mí en lo que respecta al acto como tal no fue novedad, porque como profesor del seminario siempre he participado, lo que sí es novedoso para mí es ser el celebrante principal, ya como obispo auxiliar y en ausencia del cardenal, puesto que él se encuentra en México cumpliendo compromisos me correspondió en esta oportunidad ser el celebrante principal, junto con Mons. Juan De Dios y los Sacerdotes tanto formadores como los que imparten clases en este seminario, en ese sentido si es una gran novedad y el ver también como el seminario cada año va creciendo no solamente en cantidad de jóvenes con vocación sino en calidad, con excelencia de trabajo.
Pudimos ver una Lectio Inagurales con la participación de sacerdotes, de seminaristas, de profesores y con presencia incluso del personal del palacio arzobispal y de la cantidad de laicos invitados. Ver también la ponencia que hizo Mons. Juan de Dios sobre la formación de los sacerdotes que llevaba por título, ¿Qué sacerdote quiero ser? Fundamentado en la Ratio Fundamentalis, y eso nos da más luces y nos ayuda en el proceso de formación de los jóvenes.
Muy bien organizado todo, me permito en este momento felicitar a los sacerdotes, a los seminaristas y a todos los que organizan este evento cada año para dar inicio a un año académico, ¡felicitaciones! Y ponemos en las manos del Señor toda esta obra que es de él, pero que nosotros como instrumento suyo debemos darle cuentas de lo que hacemos, porque “a quien mucho se le da, mucho se le exige”.



1.   ¿Cuáles serían sus palabras para quienes forman parte de este seminario, tanto de la etapa discipular – filosofía – como de la etapa configurativa – teología?
Unas palabras de motivación, de convicción, a los que están en ese proceso de formación primero que todo. Cuando estamos formándonos de esa manera tenemos que estar convencidos a lo que venimos a un seminario. Debe haber aparte de esa vocación un convencimiento claro y no engañarnos para no engañar nunca a los demás y saber que todos los días salen bachilleres, profesionales y gente en diferentes ramas pero no todos los días sale la misma cantidad de sacerdotes que necesitamos y por eso los seminarios forman desde la calidad, desde la exigencia y en búsqueda de lo que ofreceremos luego en las comunidades siendo personas integrales, y todo eso lo fundamentamos en la palabra de Dios y en los documentos que saca la iglesia. Finalmente quien viene a un seminario no está en cualquier lugar, sino en un lugar donde se forman sacerdotes de Dios según el plan de Dios, para después servir en las diferentes comunidades.
Entrevista a Mons. Juan de Dios Peña Rojas
1.  ¿Cómo ha vivido su proceso de formación sacerdotal, tanto inicial como permanente?
Yo lo he vivido respondiendo lo de la ratio, teniendo muy en cuenta el aspecto comunitario, no olvidando que este primer momento de vida en comunidad lo adquiere uno desde la familia, que para mí la familia fue la primera casa de formación; ese poder sentir el acompañamiento, la corrección oportuna y sobre todo la motivación a la vida cristiana que recibí dentro del hogar fue lo que me impulsó a dar un sí definitivo de cara a la formación. Luego un momento importantísimo, es sin duda lo que ha sido la vida en el seminario, me tocó una época privilegiada, yo considero que la época de los ochenta, noventa, en lo que fue el proceso de formación fue ideal, no solo porque éramos pocos, sino porque realmente había un compromiso de cara a lo que hacíamos, a lo que queríamos.
La vida en comunidad del seminario se ha prolongado a lo largo de estos veinticinco años de vida sacerdotal, porque si bien nos ha tocado experimentar un cambio con respecto a lo que es el trabajo en parroquia o incluso dentro de lo que es la vida en el seminario, esa fraternidad que se creó en la vida del seminario es lo que lo ha mantenido a uno, lo ha mantenido comprometido, con un norte fijo y es lo que nos ha permitido  a la vez responder a las exigencias de la Iglesia.
Saber que uno no está solo, que uno camina de la mano no solamente con Jesús sino con aquellos que no considero compañeros, - porque a veces uno a nivel del seminario dice mis compañeros – yo creo que por encima de eso debemos aprender a tratarnos como hermanos, porque somos hermanos, y cuando hablo de sacerdotes, los que estudiaron con migo, yo hablo de mis hermanos sacerdotes; eso lo recibí del hogar, luego en el seminario, luego lo lleve a la practica en la vida parroquial, y ahora me toca asumirlo en la vida episcopal, yo no le digo a mis sacerdotes o al clero hijos, sino los trato como hermanos, y yo creo que ha sido fruto de esa vivencia que he logrado experimentar a lo largo de estos años.
2.  ¿Desde su punto de vista como ver la formación de los jóvenes que ingresan al seminario menor, teniendo en cuenta que desde el ámbito psicológico se privan un poco de la libertad que ellos puedan discernir, por ejemplo un noviazgo?
Cuando yo fui a entrar al seminario menor, en el año ochenta, mi párroco me dijo que no lo hiciera, y la respuesta que él me daba es que “el seminario tiene sus exigencias y usted todavía es muy niño, estudie en un liceo, si tiene vocación la madura y si no tiene pues nada pierde”; ciertamente que la vida del liceo nos muestra otra experiencia, uno se gradúa y yo puedo decir que tengo amigos del liceo, muchas personas con las cuales compartí; pero si bien se priva de muchos de esos detalles, pues también se ayuda a discernir si tiene o no tiene vocación.
Todos sabemos que el seminario menor no es una camisa de fuerza, hay jóvenes que han pasado por el seminario y se salen pero continúan su vida como buenos cristianos, incluso de aquellos que fueron formados por el hermano Evaristo Jerez tenemos excelentes profesionales, buenos políticos, hombres que han constituido un hogar ejemplar; es decir, si bien el seminario puede privar en ese aspecto de lo que es la parte afectiva, de noviazgo, también se nos dan otras bases que son importantes luego si no se continua en el seminario, y si se continua ayuda mucho a cumplir su formación sacerdotal. No tanto es coartar, si no se dan principios que se tienen allí y que hay que tener en cuenta.
3.  ¿Cuáles serían sus palabras para aquellos seminaristas que están en crisis vocacional, en un dilema de continuar o no en el seminario, debido principalmente a la crisis política y económica que embarga nuestro país?
Las crisis siempre las tendremos, y las crisis no son expresión de que ya todo está acabado sino que nos tienen que llevar a un cambio, a un cambio personal, a un cambio social. Yo siempre le he dicho a los que han sido mis alumnos en las diferentes etapas de formación que tuve, que en momentos de crisis no hay que tomar decisiones, sino hay que esperar, porque después de la tormenta viene la calma. Cuando uno toma decisiones apresuradas corre el gran riesgo de equivocarse y después darse cuenta cuando es demasiado tarde.
Sabemos que hay crisis económicas, “pero que eso no afecte la vida vocacional”; yo sé que hay situaciones que atender, y a veces uno piensa cómo hago yo para ayudar a mi familia, ¿pero ayudarla cómo? Uno dice puedo a salir a buscar trabajo, sí ¿pero qué tipo de trabajo? ¡Me voy a estar en casa!; pero si estoy en casa me convierto en una carga más. Son situaciones en las que habría que estudiar cada uno de los casos pues son diferentes, pero de la crisis económica hay que evitar que afecte la vocación a la vida sacerdotal. Hay que tratar de perseverar y no dejarnos dominar. También hay muchos sacerdotes que a veces sienten el deseo de irse del país, ¡no!, hay que enfrentar las situaciones y seguir adelante, pues ahora más que nunca es que la gente nos necesita, y yo creo que debemos quedarnos en el seminario pues nuestra familia nos quiere más dentro que fuera.


lunes, 10 de octubre de 2016

Su Eminencia Monseñor Doctor Baltazar Enrique Cardenal Porras Cardozo, Arzobispo Metropolitano de Mérida.

CARDENAL BALTAZAR PORRAS

El día de hoy, Su Eminencia Mons. Baltazar Porras, celebró la Eucaristía de apertura del Año Académico en nuestro Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida, además de estar celebrando su cumpleaños número 72, así como también su nombramiento como Cardenal por parte de Su Santidad el Papa Francisco el día 09 de octubre.

Mons. Baltazar Porras nació en Caracas el 10 de octubre de 1944, es el sexto Cardenal Venezolano en la historia de esta Iglesia y es el segundo caraqueño junto con Mons. Jorge Urosa, Arzobispo de Caracas. Ahora Venezuela contará con dos Cardenales activos, que sin duda representarán a la Nación en la Iglesia Universal, ambos podrán participar en futuros Cónclaves para elegir al Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.

En palabras de Su Eminencia Mons. Porras, recibe este nombramiento con mucha humildad y espera que sea propicio para lograr la paz en Venezuela. Expresó que el Papa Francisco al nombrarlo Cardenal le está haciendo un gran regalo a la Iglesia de Venezuela y en especial a la Ciudad de Mérida.

De igual manera, el día de hoy, por decreto leído por el Vicario General de la Arquidiócesis de Mérida, el Pbro. Cándido Contreras, estamos iniciando un Año Jubilar Arzobispal, que tiene como motivo principal los 50 años de Ordenación Sacerdotal de Mons. Porras y sus 25 años de Consagración Episcopal como Arzobispo de Mérida.

Mons. Porras es un gran defensor de los derechos humanos, incansable en la lucha por el bien común, Pastor cercano y bondadoso, Padre de todos y servidor. Por su franqueza y defensa de la verdad ha tenido inconvenientes con el Gobierno de Venezuela, sin embargo, siempre se ha mantenido en alto, defendiendo a todos y denunciando las injusticias.

En la Lectio Inauguralis, el Rector de este Seminario, Pbro. Alexander Rivera resaltó con un discuro honorable la labor pastoral de Mons. Porras como Arzobispo de Mérida. A este evento histórico asistieron gran número de sacerdotes del Clero Merideño, acompañando a su Pastor.

Felicidades a Su Eminencia Mons. Porras, de parte de los seminaristas de la Arquidiócesis de Mérida y de las demás Diócesis que hacen presencia en esta Casa de Formación Sacerdotal.
Fuente:
Pedro Andrés García Barillas 








domingo, 9 de octubre de 2016

Un nuevo Cardenal para Venezuela

¡Alegría para los Venezolanos!

Un nuevo cardenal fue nombrado por el papa Francisco para Venezuela:
 Monseñor Baltazar Enrique Porras Cardozo, Arzobispo de Mérida.


La información la dio a conocer el propio sumo pontífice durante el rezo del Ángelus dominical. Los nuevos cardenales serán consagrados en el consistorio del próximo 19 de noviembre, el tercero de este pontificado después de los celebrados en febrero de 2014 y 2015, señala Efe.


Además, en palabras de José Rafael Cardozo, en su publicación del 09 de octubre del 2016, menciona:


"Extraordinaria noticia para nuestro país Venezuela el nombramiento, del Arzobispo de Mérida Baltazar Porras, como nuevo Cardenal. Importante en estos tiempos de lucha por la libertad y el sosiego para nuestro país contar con un hombre de la calidad humana, sensatez y claro pensamiento para participar en la búsqueda del dialogo sincero para resolver los grandes problemas por los que vivimos actualmente todos los venezolanos. Gracias Papa Francisco por la inmensa alegría para el pueblo venezolano” Fuente: El Universal.

La Revista Digital “El Sembrador” de San Buenaventura, comparte la alegría y muestras de aprecio de la feligresía venezolana. Llenos de regocijos nos unimos en oración por el nuevo servicio a Dios y a la Iglesia de su Excelencia Monseñor Baltazar Enrique Porras Cardozo.