jueves, 23 de junio de 2016

MONICIONES DEL DOMINGO 19 DE JUNIO DE 2016


XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO


Smta. Jhonny Rondón
jjrondon_19@hotmail.com

MONICIÓN DE ENTRADA

Con gran gozo iniciamos este encuentro con el Señor. Hoy la Palabra nos invita a redescubrir nuestra misión encomendada por Dios desde el bautismo. Para lograr hemos de mirar al Mesías, al Cristo de Dios. De él brota el seguimiento de nosotros, sus discípulos. Por eso, pongámonos en actitud de escucha para descubrir en esta Eucaristía ¿qué me pide Dios como discípulo? Recibimos con alegría al celebrante.

MONICIÓN DE LA PRIMERA LECTURA (Zacarías 12:10-11; 13:1)

El libro de Zacarías presenta la prefiguración de la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo. Este hecho renovará la fe de Israel. Escuchemos.

MONICIÓN DE LA SEGUNDA LECTURA (Gálatas 3:26-29)

Todos por el bautismo vivimos en la gracia de Cristo y somos hijos de Dios, descubramos el gran don que trae este acontecimiento.

MONICIÓN PARA EL EVANGELIO (Lucas 9:18-24)

Jesús propone a sus discípulos dos cosas: primero, que sepan que él es el Señor, una confesión de fe profunda. Segundo, cuál es el papel del discípulo y qué debe arriesgar. Atentos al anuncio de la buena noticia.

ORACIÓN UNIVERSAL

-Por el Papa Francisco y todos los pastores de la Iglesia, para que mirando a Cristo el Señor, puedan confirmar y renovar la fe de todos los pueblos, oremos al Señor.

-Por todos los gobernantes. Para que recordando la pasión y muerte del Señor, puedan contemplar y asumir el desafío de ser redentores de nuestra humanidad, llamando a la reconciliación, al encuentro mutuo. Oremos al Señor.

-Por todos nosotros, aquí reunidos. Para que redescubramos nuestra misión de discípulos adquirida por el bautismo y con fe decidida y entrega confiada podamos ponernos a la escucha de la Palabra. Oremos al Señor.

-Por todas las necesidades de nuestro pueblo, que sufre los signos de los estigmas de Cristo, para que en medio del dolor, de la desesperanza encuentren el deseo encontrado de la felicidad luego de la turbación, de la prosperidad en tiempos de crisis, oremos al Señor.  

jueves, 16 de junio de 2016

PRE-CURSILLO VOCACIONAL a la vida diocesana

La Buena Noticia del Domingo XII, Ordinario / C.

Smta. Guzmán Contreras
albeiro_contreras@hotmail.com

Lucas 9,18–24:
Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ellos contestaron:“Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías, y otros, que alguno de los antiguos profetas que ha resucitado”. Él les dijo: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Respondió Pedro: “El Mesías de Dios”. Él les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie. Después les dijo: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”. Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará”

Comentario

¿Quién dice la gente que soy yo?, de esta manera el Señor introduce el diálogo con los apóstoles para tantear en ellos el sentir de la gente con respecto a Él. De manera inmediata el Señor les pregunta a ellos: ¿quién dicen ustedes que soy yo? y éste será el punto de partida para reflexionar acerca de tres verbos fundamentales que se esconden en medio del texto que nos presenta el evangelio de san Lucas.

El primero de estos verbos es “conocer”: la pregunta de Jesús gira en torno al grado de conocimiento que tiene la gente y los apóstoles acerca de Él. Para el cristiano la relación de acercamiento al Señor se da a través de la percepción y conocimiento que tenemos de Él; conocimiento que no solo se basa en la capacidad cognitiva de aprehender sino en la disposición sencilla del corazón para aceptar la Revelación.

Jesús tantea e indaga en los corazones de sus hermanos ¿quién es Él para nosotros? Y según sea nuestra respuesta nos interpela con otro verbo escondido “amar”: pues sí, amar es la palabra en la que se puede resumir el anuncio de la Pasión que el Señor hace a sus discípulos después de esculcar en sus corazones y descubrir qué es lo que ellos piensan de Él. Jesús pone de manifiesto su misión salvífica, su entrega amorosa, la prenda del amor más grande “ser ejecutado y resucitar al tercer día”; y nos quiere hacer partícipes de esta entrega al invitarnos a negarnos a nosotros mismos, cargar con nuestra cruz diaria y seguirlo. Es muy difícil conocer al Señor en la intimidad de su corazón y resistirnos a amarle. Pero la alegría del amor cristiano no puede contenerse en sí misma y tiene que manifestarse en lo concreto.
Aquí entra en escena el tercer verbo, “servir”: dice el Señor al final del evangelio: “pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará”. Y precisamente jugarse la vida por la causa del Señor implica extender y compartir el AMOR en el servicio generoso, dando testimonio fidedigno de ese seguimiento al que el Señor nos ha invitado.


Son estos tres verbos, que pasan desapercibidos en este evangelio y que resuenan en el mismo corazón de las Sagradas Escrituras, los que deben convertirse en el 1, 2, 3 de la vida del cristiano: Conocer, Amar, y Servir. Ciertamente no es cosa fácil pero al vivir estos tres verbos en nuestro día a día, al igual que Pedro le decimos al Señor, no solo con nuestros labios, sino también con nuestro testimonio y nuestro corazón: “TU ERES EL MESÍAS DE DIOS”.

miércoles, 8 de junio de 2016

MONICIONES DEL DOMINGO 12 DE JUNIO DE 2016


XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Smta. Luis Campo
luisalecampo@hotmail.com

MONICIÓN DE ENTRADA

Hermanos sean todos bienvenidos a este encuentro con el Señor, hoy la Iglesia celebra el XI Domingo DEL Tiempo Ordinario. La palabra de Dios nos invita a una sanación y liberación interior, pero sobretodo, al cambio de rumbo que produce el perdón. Así, colocando todas nuestras intenciones en manos de Dios todopoderoso, nos colocamos de pie y damos inicio a esta Eucaristía.

MONICIÓN DE LA PRIMERA LECTURA (2 Sam 12, 7-10. 13)

El segundo libro de Samuel nos enseña que es posible arrepentirnos y cambiar. Así, el que es capaz de asumir su pecado y su mala acción, ha dado ya el primer paso para cambiar y avanzar, en el camino del perdón. Escuchemos.

MONICIÓN DE LA SEGUNDA LECTURA (Gál 2, 16. 19 - 21)

La carta a los Gálatas, nos recuerda que para vivir en Cristo, hace falta conocerlo, amarlo y seguirlo, esto suscita la adhesión definitiva de todo nuestro ser a reproducir en todo momento el modo de ser y actuar de Jesús. Escuchemos.

MONICIÓN DEL EVANGELIO (Lc 7, 36 – 8, 3)

En el Evangelio de hoy se nos presenta una mujer considerada pecadora. Se trata de un relato en el que paradójicamente, es el silencio de los gestos de la mujer los que “hablan”, mientras que las palabras del fariseo, son las que acusan. Jesús es un “gran profeta” que acoge a los pecadores y los perdona cuando éstos le reconocen, él les cuestiona, le dijo: “tu fe te ha salvado”. Escuchemos.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada invocación respondemos: Ten misericordia de tu pueblo, Señor.

-Oremos nuestros pastores y por toda la Iglesia, para que el Señor le ayude a reconocer sus propios pecados y se abra al perdón y la misericordia de Dios. Roguemos al Señor.

-Oremos por nuestro país, Venezuela, para que con la ayuda de Dios obtengamos más alimentos, más medicamentos y más paz. Roguemos al Señor

-Oremos por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras, para que sea Dios quien siga llamando a hombres y mujeres para su santo servicio. Roguemos al Señor.

-Oremos por los matrimonios rotos, los niños abandonados y las esperanzas frustradas de los jóvenes, para que a todos llegue la mirada amiga y renovadora de Jesús misericordioso. Roguemos al Señor.

-Oremos por la conversión de todos aquellos que se encuentran en las drogas, en el alcohol, en la delincuencia y en las sectas satánicas, para que Dios quien todo lo perdona les conceda la conversión. Roguemos al Señor.