jueves, 16 de junio de 2016
La Buena Noticia del Domingo XII,
Ordinario / C.
Smta. Guzmán
Contreras
albeiro_contreras@hotmail.com
Un día en que
Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar,
les preguntó: “¿Quién dice la gente
que soy yo?” Ellos contestaron:“Unos dicen que
eres Juan el Bautista; otros, que Elías, y otros, que alguno de los antiguos
profetas que ha resucitado”. Él les dijo: “Y ustedes, ¿quién
dicen que soy yo?” Respondió Pedro: “El Mesías de
Dios”. Él les ordenó
severamente que no lo dijeran a nadie. Después les dijo: “Es necesario que
el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos
sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al
tercer día”. Luego, dirigiéndose
a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere
acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me
siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el
que la pierda por mi causa, ése la encontrará”
Comentario
¿Quién
dice la gente que soy yo?, de esta manera el Señor introduce el diálogo con los
apóstoles para tantear en ellos el sentir de la gente con respecto a Él. De
manera inmediata el Señor les pregunta a ellos: ¿quién dicen ustedes que soy
yo? y éste será el punto de partida para reflexionar acerca de tres verbos fundamentales que se
esconden en medio del texto que nos presenta el evangelio de san Lucas.
El
primero de estos verbos es “conocer”:
la pregunta de Jesús gira en torno al grado de conocimiento que tiene la gente
y los apóstoles acerca de Él. Para el cristiano la relación de acercamiento al
Señor se da a través de la percepción y conocimiento que tenemos de Él;
conocimiento que no solo se basa en la capacidad cognitiva de aprehender sino
en la disposición sencilla del corazón para aceptar la Revelación.
Jesús
tantea e indaga en los corazones de sus hermanos ¿quién es Él para nosotros? Y
según sea nuestra respuesta nos interpela con otro verbo escondido “amar”: pues sí, amar es la palabra en
la que se puede resumir el anuncio de la Pasión que el Señor hace a sus
discípulos después de esculcar en sus corazones y descubrir qué es lo que ellos
piensan de Él. Jesús pone de manifiesto su misión salvífica, su entrega
amorosa, la prenda del amor más grande “ser ejecutado y resucitar al tercer
día”; y nos quiere hacer partícipes de esta entrega al invitarnos a negarnos a
nosotros mismos, cargar con nuestra cruz diaria y seguirlo. Es muy difícil conocer
al Señor en la intimidad de su corazón y resistirnos a amarle. Pero la alegría
del amor cristiano no puede contenerse en sí misma y tiene que manifestarse en
lo concreto.
Aquí
entra en escena el tercer verbo, “servir”:
dice el Señor al final del evangelio: “pues el que quiera salvar su vida la
perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará”. Y precisamente
jugarse la vida por la causa del Señor implica extender y compartir el AMOR en
el servicio generoso, dando testimonio fidedigno de ese seguimiento al que el
Señor nos ha invitado.
Son
estos tres verbos, que pasan desapercibidos en este evangelio y que resuenan en
el mismo corazón de las Sagradas Escrituras, los que deben convertirse en el 1,
2, 3 de la vida del cristiano: Conocer, Amar, y Servir. Ciertamente no es cosa
fácil pero al vivir estos tres verbos en nuestro día a día, al igual que Pedro
le decimos al Señor, no solo con nuestros labios, sino también con nuestro
testimonio y nuestro corazón: “TU ERES EL MESÍAS DE DIOS”.
jueves, 9 de junio de 2016
miércoles, 8 de junio de 2016
MONICIONES DEL DOMINGO 12 DE JUNIO DE 2016
XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Smta. Luis Campo
luisalecampo@hotmail.com
MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos sean todos bienvenidos a este encuentro con
el Señor, hoy la Iglesia celebra el XI Domingo DEL Tiempo Ordinario. La palabra
de Dios nos invita a una sanación y liberación interior, pero sobretodo, al
cambio de rumbo que produce el perdón. Así, colocando todas nuestras intenciones
en manos de Dios todopoderoso, nos colocamos de pie y damos inicio a esta Eucaristía.
MONICIÓN DE LA PRIMERA LECTURA (2 Sam 12, 7-10. 13)
El segundo libro de Samuel nos enseña que es posible
arrepentirnos y cambiar. Así, el que es capaz de asumir su pecado y su mala
acción, ha dado ya el primer paso para cambiar y avanzar, en el camino del
perdón. Escuchemos.
MONICIÓN DE LA SEGUNDA LECTURA (Gál 2, 16. 19 - 21)
La carta a los Gálatas, nos recuerda que para vivir
en Cristo, hace falta conocerlo, amarlo y seguirlo, esto suscita la adhesión definitiva
de todo nuestro ser a reproducir en todo momento el modo de ser y actuar de
Jesús. Escuchemos.
MONICIÓN DEL EVANGELIO (Lc 7, 36 – 8, 3)
En el Evangelio de hoy se nos presenta una mujer
considerada pecadora. Se trata de un relato en el que paradójicamente, es el
silencio de los gestos de la mujer los que “hablan”, mientras que las palabras
del fariseo, son las que acusan. Jesús es un “gran profeta” que acoge a los
pecadores y los perdona cuando éstos le reconocen, él les cuestiona, le dijo: “tu
fe te ha salvado”. Escuchemos.
ORACIÓN UNIVERSAL
A cada invocación respondemos: Ten misericordia de tu pueblo, Señor.
-Oremos nuestros pastores y por toda la Iglesia, para
que el Señor le ayude a reconocer sus propios pecados y se abra al perdón y la
misericordia de Dios. Roguemos al Señor.
-Oremos por nuestro país, Venezuela, para que con la
ayuda de Dios obtengamos más alimentos, más medicamentos y más paz. Roguemos al
Señor
-Oremos por las vocaciones sacerdotales, religiosas y
misioneras, para que sea Dios quien siga llamando a hombres y mujeres para su
santo servicio. Roguemos al Señor.
-Oremos por los matrimonios rotos, los niños
abandonados y las esperanzas frustradas de los jóvenes, para que a todos llegue
la mirada amiga y renovadora de Jesús misericordioso. Roguemos al Señor.
-Oremos por la conversión de todos aquellos que se
encuentran en las drogas, en el alcohol, en la delincuencia y en las sectas
satánicas, para que Dios quien todo lo perdona les conceda la conversión.
Roguemos al Señor.
miércoles, 1 de junio de 2016
DOMINGO 05 DE JUNIO DE 2016
DOMINGO
X DEL TIEMPO ORDINARIO
Smta. Eudes Puentes
puentesmatheus3@gmail.com
MONICIÓN
DE ENTRADA
Sean todos bienvenidos a la casa del
Señor, hoy cuando nos congregamos como pueblo santo de Dios para celebrar la
gran fiesta, donde el invitado especial es Jesucristo el Hijo amado del Padre,
que se manifiesta en su cuerpo y en su sangre para reanimarnos y darnos nueva
vida. Dispuestos a vivir como una sola familia esta Eucaristía, nos ponemos de
pie y recibimos al celebrante.
MONICIÓN
A LA PRIMERA LECTURA (1 Reyes 17,
17-24)
Que como Elías podamos atestiguar el amor
de Dios por su pueblo, desde las palabras que profiramos, hasta las acciones
que realicemos. De este modo reconocerán los del mundo, que somos “hombres de
Dios”.
MONICIÓN
A LA SEGUNDA LECTURA (Gálatas 1,
11-19)
Pablo reconoce que su apostolado le ha
sido conferido directamente de parte de
Dios y no por ningún hombre. Por tanto, el mensaje que enseña no es humano,
sino Divino. Además afirma que ha sido elegido desde el vientre de su madre,
por pura Gracia de Dios para anunciarle entre los paganos.
MONICIÓN
AL EVANGELIO (Lucas 7, 11-17)
El evangelio nos recuerda que el Señor es
misericordioso, y que siempre se compadecerá de sus hijos, de manera especial,
de aquellos que sufren y lloran a causa de la injusticia y la desigualdad.
Entonces, para qué llorar cuando Jesús nos dice: “No Llores”; Y menos aún,
sentirnos defraudados, cuando el mismo Dios de la vida exclama a viva voz: “Levántate”.
Dispuestos a confiar en el Señor a pesar de los sufrimientos y adversidades de
la vida, escuchemos solícitamente su Palabra.
ORACIÓN
UNIVERSAL
Ant.
Aumenta Señor mi fe y mi esperanza.
Por la Iglesia, para que a ejemplo de las
primeras comunidades cristianas, trabajemos en pro de los hermanos. Oremos.
Por el Santo padre, el Papa Francisco; por
los Obispos y sacerdotes, y por todos los que guían al pueblo de Dios. Oremos.
Por los que administran las naciones, para
que guiados por el Santo Espíritu, velen siempre por el bien común. Oremos.
Por Venezuela y el mundo, para que a pesar
de las crisis sociales nos mantengamos unidos en la oración, apostando siempre
por la fraternidad, de manera que el egoísmo y la envidia no se apodere de
nuestro corazón. Oremos.
Por tantas necesidades particulares
(enfermos, pobres, ancianos), para que Dios, quien todo lo puede y lo sabe,
obre en ellos conforme a su voluntad. Oremos.
domingo, 29 de mayo de 2016
jueves, 26 de mayo de 2016
DOMINGO 29 DE MAYO DE 2016
FIESTA DEL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO (CORPUS CHRISTI)
Smta. Alberto Segovia
MONICIÓN DE ENTRADA
Hoy celebramos la fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo. Cristo nos regala su propio Cuerpo y su Sangre, misterio que celebramos en cada Misa. Tenemos su presencia sacramental en el Sagrario, que viene a ser también nuestra fortaleza y nuestra esperanza. Celebremos la Eucaristía participando activamente en este gran misterio de nuestra fe.
MONICIÓN DE LA PRIMERA LECTURA (Génesis 14, 18-20)
El libro Génesis presenta a Melquisedec, el sacerdote rey de Jerusalén. Melquisedec ofreció pan y vino y bendijo a Abrahán. Su figura señala al sacerdocio de Cristo, y el pan y el vino al misterio de la Eucaristía, es este misterio el que hoy celebramos. Escuchemos
MONICIÓN DE LA SEGUNDA LECTURA (1 Corintios 11, 23-26)
El pasaje que escucharemos sobre la celebración de la Cena del Señor, es el texto más antiguo del Nuevo Testamento. Todavía celebramos este mismo memorial en la Santa Misa. El Señor se hace presente en el altar, nos libra del pecado y quiere consagrar la alianza de Dios con nosotros.
MONICIÓN DEL EVANGELIO (Lucas 9, 11-17)
El Evangelio de hoy narra el milagro de la multiplicación de los panes. Cristo alzó su mirada al Cielo, pronunció la bendición sobre los panes, los partió y se los dio a sus discípulos. La Iglesia primitiva recordaba aquellas palabras y ritos, las usaban en la celebración de su Eucaristía. De pie y atentos para escuchar la Buena Noticia.
ORACIÓN DE LOS FIELES
- Por el Papa y todos los ministros ordenados, para que la fiesta del Corpus Christi les haga volver la mirada al Padre y bendecir por él al pueblo de Dios, oremos al Señor.
- Por los gobernantes, para que sean fieles propagadores de la paz y el diálogo institucional, para que pacten alianzas que nos lleven a un clima mayor de paz, seguridad y justicia. Oremos al Señor.
- Por todas las necesidades de nuestra Iglesia, aquellos que no tienen pan, los sin trabajo, los despreciados, los condenados injustamente, para que encuentren quienes les rediman ante tanta barbarie, oremos al Señor.
- Por toda la familia humana, los aquí reunidos, que vivimos momentos históricos de convulsión social y desesperanza, para que por la oración podamos encomendar y renovar cada uno de nuestros deseos, haciéndolos realidad en nuestra vida, fomentando el bien común, oremos al Señor.
- Para que en cada Eucaristía reconozcamos a Jesús vivo y presente en el pan y vino consagrados. Para que sea él nuestra esperanza oremos al Señor.
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